lunes, 29 de agosto de 2016

XXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

I.              ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Eterno Padre, en nombre de Jesucristo
y por la intercesión de la Siempre Virgen María,
envía a mi corazón al Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Sabiduría.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Entendimiento.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Consejo.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de fortaleza.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Ciencia.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don de Piedad.
Ven, Espíritu Santo, y dame el don del Santo Temor de Dios.

II.            TEXTO BÍBLICO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 14, 1. 7-14

Entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.
Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo:
–Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: Cédele el puesto a éste. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.
Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.
Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
Y dijo al que lo había invitado:
–Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote y quedarás pagado.
Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.

PALABRA DEL SEÑOR

III.           HOMILIA

Querido hermanos, es sorprendente como la Palabra de Dios, siempre tiene algo que decirnos, algo, que sin lugar a dudas, será para mejorar nuestra vida.

La homilía la quiero enfocar en tres aspectos, los tres vienen de las actitudes y palabras de Jesús: la observación, la virtud de la humildad y dar de comer al necesitado.

1.    Jesús es presentado como una persona observadora, no solo en este pasaje evangélico, sino en varios más. Hoy observa la actitud de los invitados a la comida, en casa del fariseo. Observa como cada quien se acomoda en los mejores lugares, y de eso, saca una enseñanza.
Hermanos, ¿cuántas veces nos hemos dado la oportunidad de observar lo que acaece a nuestro alrededor? Vivimos en un mundo donde siempre llevamos prisa, donde detenernos a contemplar es pérdida de tiempo. Y en realidad no. Nuestro Dios ha hecho un mundo inmenso y maravilloso, para deleite y cuidado nuestro. Este mundo nos ofrece todo un espectáculo que son vestigios de su artífice, y, muchas veces por la prisa, no lo alcanzamos a observar. Démonos un tiempo para contemplar la naturaleza, de contemplar un atardecer, la lluvia… y regalémonos un deleite de lo que Dios ha hecho, si esto mismo lo hacemos en los seres humanos, nos llevaremos una caricia de parte de nuestro Dios. ¡Qué hermoso es contemplar el inicio de la vida de un ser humano! Ver cómo va creciendo y como se va desarrollando, ver como empieza a crear lazos con quienes le rodean y si continuamos observando, nos llevará a darle gracias a nuestro Dios.

2.    La virtud de la humildad. Nuestro mundo nos ha llevado a tratar a las personas por lo que tienen y hacen más que por lo que son. El evangelio nos invita a ser humildes. ¿Esto qué significa? Ser humilde no significa que nos debemos de sentir menos que los demás, sino colocarnos en el lugar que nos corresponde. Colocarnos respecto a tres realidades: en cuanto a Dios, en cuanto a los demás y en cuanto a la naturaleza. En cuanto a Dios, reconocer que él nos ha participado de la existencia, que nos corresponde reconocerlo como nuestro creador. En cuanto a los demás, nos colocamos al mismo nivel, nadie es mejor persona por lo que tiene, ni por lo que hace, el ser persona nos viene desde el momento de la concepción, nuestra misma naturaleza nos otorga esta dignidad. Nadie es superior a nadie. Todos somos iguales. En cuento a la naturaleza, gozamos estar en la cima, en la cúspide la creación, no para sentirnos más, sino para servirnos de ella y vivir en una calidad de vida de acuerdo a nuestra dignidad, pero al mismo tiempo, tenemos la responsabilidad de cuidar de la creación.

3.    Dar de comer al necesitado, es una obra de caridad. En el texto del evangelio se nos deja bien en claro que tenemos la responsabilidad de apoyar a los hermanos que menos tienen. No se trata de renunciar a las convivencias fraternas con los familiares y amigos, sino de renunciar a la actitud egoísta que no me permite mirar las necesidades de los demás. Hoy el Señor nos invita precisamente a eso, a ser solidarios, a ofrecer una comida, un bien material con quien lo necesita. ¿Dónde encontramos al necesitado? Basta con echar una mirada a nuestro alrededor y encontraremos la respuesta.


Que así sea.

Detengámonos a contemplar las maravillas de Dios en nuestra vida.


lunes, 22 de agosto de 2016

XXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C


I.                    INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Resplandezca sobre nosotros,
Padre omnipotente, el esplendor de tu gloria, Cristo, luz de luz, y el don de tu Espíritu Santo confirme los corazones de tus fieles, nacidos a la vida nueva en tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

II.                  DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS: 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le preguntó:
–Señor, ¿serán pocos los que se salven?
Jesús les dijo:
–Esfuércense  en entrar por la puerta estrecha. Les digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, se quedarán fuera y llamarán a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él les replicará: «No sé quiénes son.» Entonces comenzarán a decir: «Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas.» Pero él les replicará: «No sé quiénes son. Aléjense de mí, malvados.»
Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando vean a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios y ustedes se vean echados fuera. Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios.
Miren: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.


PALABRA DEL SEÑOR

III.                HOMILIA

La salvación es para todos, no el privilegio de unos cuantos. Hermanos, el tema de la salvación no es ya motivo de charla entre amigos, entre compañeros de trabajo o entre los miembros de la familia. Sin embargo debería serlo, así como nos preocupamos por aquellos elementos que día a día son necesarios para la subsistencia, así deberíamos de preocuparnos por la vida después de la vida.

Una pregunta sobre quien puede salvarse, desencadena una serie de reflexiones en el Señor Jesús y la respuesta dada no era quizá la esperada, sin embargo si era la más adecuada.

En el contexto que se presenta la Palabra de este día, encontramos una mentalidad corta, que considera que solo se podían salvar aquellos que pertenecían a un determinado pueblo, o por el cumplimiento de una serie de preceptos. ¡Y todos lo creían así! Con esto se excluían a la mayoría del orbe, y los mismos excluidos se sabían como tal. Y es aquí donde la respuesta de Jesús es lanzada, rompiendo los paradigmas existentes en la época.

Para ser salvados hay que esforzarse por entrar por la puerta angosta. Ciertamente la salvación es un regalo de nuestro Dios. Jesucristo, con su muerte y resurrección, nos dio la salvación. Es un regalo, no la podemos comprar y es para todos. Sin embargo existe la responsabilidad personal en la aceptación o rechazo de esa salvación. Una responsabilidad que en palabras de Jesús es entrar por la puerta angosta.

La puerta amplia significa una vida cómoda, sin preocupaciones y mucho menos una vida abnegada. La puerta amplia lleva a conformarnos con el hedonismo imperante en nuestra realidad, a continuar viviendo en un consumismo exacerbado, a vivir un inmediatismo en todo lo que realizamos… Dicho de otra manera a la falta de compromiso…

Por la puerta amplia entran los católicos de misa de domingo, que no tiene conexión con la vida, aquellos católicos que son solo de nombre o de tradición, no hay coherencia entre fe y vida.

El que esfuerza por aceptar la salvación es el que elige entrar por la puerta angosta. Aquel que sabe salir de sí mismo y sale al encuentro del otro. Es la persona altruista que está al pendiente de los demás, que es capaz de sacrificar momentos personales para hacer una obra de caridad. Dicho de otra forma, es el católico que conecta la fe con la vida, que sabe que la eucaristía no solo es el culto dominical o los días de precepto.

Hermanos, la salvación es un regalo que Dios nos hace, pero aceptarlo requiere de un esfuerzo personal, y el esfuerzo exige optar por la puerta angosta. Una situación que a simple vista pudiera parecer agobiante y atocigadora, pero más que otra cosa, nos pone en la responsabilidad personal de nuestro destino en la eternidad.

ORACIÓN

Gracias Señor por el regalo de la Salvación que me ofreces en la persona de Cristo Jesús, muerto y resucitado. Te pido me des la sabiduría, el valor, el coraje y la disponibilidad para optar por tan preciado regalo, y, esto es, entrando por la puerta angosta. AMÉN.

martes, 16 de agosto de 2016

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


14 de agosto de 2016.

1. TEXTO EVANGÉLICO


Del santo evangelio según san Lucas 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

PALABRA DEL SEÑOR

2. HOMILIA


¡Qué texto difícil de digerir! Pareciera que rompe con el hilo conductor de la predicación y el actuar del Señor Jesús, Incluso con la concepción que la mayoría manejamos de Dios, el cual es considerado como mediador, pasivo, amoroso, promotor de concordia y cercanía entre todos.

¿Por qué un texto tan agresivo a primera vista? ¿Por qué promover una mentalidad de lucha y división entre personas que por naturaleza están llamadas a estar unidas?

Nuestra realidad social, política, económica, axiológica, laboral, religiosa...,, es compleja. Por doquier escuchamos, vemos y corroboramos situaciones que no favorecen el desarrollo de la personas, podemos considerarlo como agresivo, envolvente y paradojicamente fascinante.

Esta realidad es tan envolvente que pareciera que todo es "normal" y nos ha llevado a acoplarnos a la misma, a no cuestionar lo que vivimos.

¡El cristiano no puede conformarse! Ve la la realidad como un espacio para ejercer la propia fe. Una fe que no se queda encerrada en las cuatro paredes de la Iglesia donde participa, una fe, que no solo es teoría, una fe que lejos de acoplarse a todo aquello que destruye al ser humano, que no le favorece, lo transforma, lo cambia.

Un cambio que no es pacifico, sino contestatario, retador, guerrero. Un cambio que nos ayuda a entender que aun la relación que exista entre la gente que nos rodea, no nos podemos dar el lujo de continuar manteniendo un sistema contrario a la propuesta humanizadora de Jesús.

Jesús vino a traer fuego y nosotros nos corresponde expandirlo, pero no es un fuego destructor, sino un fuego en favor de la persona y en favor de todo aquello que nos hace mejores. Por eso el deseo: ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!

3. ORACIÓN



Señor, gracias por tu palabra que abre posibilidades para que el hombre vaya actualizando todas sus potencialidades. Gracias por tu presencia constante en nuestras vidas, lo cual nos da la certeza de que en lo que nos propones a vivir, siempre estás con nosotros. Concédeme la gracias de ser fiel a tu palabra y la valentía para llevarla a todos los entornos donde me desenvuelvo. Amén.