martes, 16 de agosto de 2016

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


14 de agosto de 2016.

1. TEXTO EVANGÉLICO


Del santo evangelio según san Lucas 12,49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

PALABRA DEL SEÑOR

2. HOMILIA


¡Qué texto difícil de digerir! Pareciera que rompe con el hilo conductor de la predicación y el actuar del Señor Jesús, Incluso con la concepción que la mayoría manejamos de Dios, el cual es considerado como mediador, pasivo, amoroso, promotor de concordia y cercanía entre todos.

¿Por qué un texto tan agresivo a primera vista? ¿Por qué promover una mentalidad de lucha y división entre personas que por naturaleza están llamadas a estar unidas?

Nuestra realidad social, política, económica, axiológica, laboral, religiosa...,, es compleja. Por doquier escuchamos, vemos y corroboramos situaciones que no favorecen el desarrollo de la personas, podemos considerarlo como agresivo, envolvente y paradojicamente fascinante.

Esta realidad es tan envolvente que pareciera que todo es "normal" y nos ha llevado a acoplarnos a la misma, a no cuestionar lo que vivimos.

¡El cristiano no puede conformarse! Ve la la realidad como un espacio para ejercer la propia fe. Una fe que no se queda encerrada en las cuatro paredes de la Iglesia donde participa, una fe, que no solo es teoría, una fe que lejos de acoplarse a todo aquello que destruye al ser humano, que no le favorece, lo transforma, lo cambia.

Un cambio que no es pacifico, sino contestatario, retador, guerrero. Un cambio que nos ayuda a entender que aun la relación que exista entre la gente que nos rodea, no nos podemos dar el lujo de continuar manteniendo un sistema contrario a la propuesta humanizadora de Jesús.

Jesús vino a traer fuego y nosotros nos corresponde expandirlo, pero no es un fuego destructor, sino un fuego en favor de la persona y en favor de todo aquello que nos hace mejores. Por eso el deseo: ¡cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!

3. ORACIÓN



Señor, gracias por tu palabra que abre posibilidades para que el hombre vaya actualizando todas sus potencialidades. Gracias por tu presencia constante en nuestras vidas, lo cual nos da la certeza de que en lo que nos propones a vivir, siempre estás con nosotros. Concédeme la gracias de ser fiel a tu palabra y la valentía para llevarla a todos los entornos donde me desenvuelvo. Amén.


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