XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
14 de agosto de 2016.
1. TEXTO EVANGÉLICO
Del santo evangelio según san Lucas 12,49-53
En aquel tiempo,
dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá
estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta
que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.
En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra
tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la
madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la
nuera contra la suegra.»
PALABRA DEL SEÑOR
2. HOMILIA
¡Qué texto difícil de digerir! Pareciera que rompe con el hilo conductor
de la predicación y el actuar del Señor Jesús, Incluso con la concepción que la
mayoría manejamos de Dios, el cual es considerado como mediador, pasivo,
amoroso, promotor de concordia y cercanía entre todos.
¿Por qué un texto tan agresivo a primera vista? ¿Por qué promover una
mentalidad de lucha y división entre personas que por naturaleza están llamadas
a estar unidas?
Nuestra realidad social, política, económica, axiológica, laboral,
religiosa...,, es compleja. Por doquier escuchamos, vemos y corroboramos
situaciones que no favorecen el desarrollo de la personas, podemos considerarlo
como agresivo, envolvente y paradojicamente fascinante.
Esta realidad es tan envolvente que pareciera que todo es
"normal" y nos ha llevado a acoplarnos a la misma, a no cuestionar lo
que vivimos.
¡El cristiano no puede conformarse! Ve la la realidad como un espacio
para ejercer la propia fe. Una fe que no se queda encerrada en las cuatro
paredes de la Iglesia donde participa, una fe, que no solo es teoría, una fe
que lejos de acoplarse a todo aquello que destruye al ser humano, que no le
favorece, lo transforma, lo cambia.
Un cambio que no es pacifico, sino contestatario, retador, guerrero. Un
cambio que nos ayuda a entender que aun la relación que exista entre la gente
que nos rodea, no nos podemos dar el lujo de continuar manteniendo un sistema
contrario a la propuesta humanizadora de Jesús.
Jesús vino a traer fuego y nosotros nos corresponde expandirlo, pero no
es un fuego destructor, sino un fuego en favor de la persona y en favor de todo
aquello que nos hace mejores. Por eso el deseo: ¡cuánto desearía que ya
estuviera ardiendo!
3. ORACIÓN
Señor, gracias por tu palabra que abre posibilidades para que el hombre
vaya actualizando todas sus potencialidades. Gracias por tu presencia constante
en nuestras vidas, lo cual nos da la certeza de que en lo que nos propones a
vivir, siempre estás con nosotros. Concédeme la gracias de ser fiel a tu
palabra y la valentía para llevarla a todos los entornos donde me desenvuelvo.
Amén.
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